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El 2007, nació el mundo digital con la aparición del primer iPhone. Supuso una revolución digital en todos los ámbitos, incluido el de la salud, que marcó un antes y un después en nuestra sociedad. Tanto es así que, actualmente, este cambio digital nos ha brindado la oportunidad de realizar monitoreo remoto de pacientes.

¿Qué es el monitoreo remoto de pacientes?

La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de los EE. UU. define el monitoreo remoto de pacientes (RPM) como: “un sistema coordinado que utiliza uno o más dispositivos de monitoreo móviles o en el hogar que transmiten datos de signos vitales o información sobre actividades de la vida diaria que son luego revisados por un profesional de la salud.”

La recogida de datos gracias al monitoreo remoto de pacientes ayuda a mejorar la eficacia y las características de la atención médica para pacientes y profesionales de la salud. De hecho, el 88% de las organizaciones de atención médica ya están invirtiendo o diseñando un plan para desarrollarlo. Y, según la Consumer Technology Association (CTA), el 68% de las organizaciones de atención médica respaldan las soluciones de monitoreo de pacientes para mejorar el futuro de la atención médica.

Beneficios y necesidades del monitoreo remoto de pacientes

Desde hace unos años, la forma de comunicarse con el paciente está cambiando. Por eso, también debe cambiar el monitoreo del paciente actual. Es evidente que la COVID-19 ha acelerado el proceso provocando la necesidad urgente de aprovechar las soluciones digitales para el monitoreo de pacientes ya que, al hacer consultas online, se ahorran las salas de espera o la infección de los profesionales sanitarios por COVID-19 (u otras enfermedades).

Por eso, actualmente, hay una necesidad de mejores herramientas de detección y monitoreo de la salud, que podrían proporcionar ayuda médica en el hogar. Si nos fijamos en el modelo de riesgo de crónicos permanentes, hay un 20% de pacientes crónicos con alto requerimiento (un 5% de pacientes con altísimo requerimiento que son los que deben estar ingresados y vigilados y un 15% que requiere seguimiento moderado con una monitorización frecuente). Es este 15% de pacientes el que genera el 80% del gasto en sanidad pública.

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Así pues, en el futuro se prevé que los pacientes no opten por dispositivos médicos costosos en sus hogares. Por eso, los proveedores de atención médica buscan soluciones (sensores, dispositivos móviles, continuidad y proximidad) que mejoren la atención médica, junto con el crecimiento de los ingresos.

¿Qué herramientas tenemos y qué esperamos?

Uno de los grandes cambios que se esperan es la hospitalización domiciliaria. Los hospitales tenderán a reducir su espacio y a tener servicios de alta resolución y tecnología. Los cuidados en pacientes serán monitorizados en su casa mediante sensores que sean capaces de dar diferentes tipos de respuestas sanitarias más o menos automatizadas con la participación de inteligencia artificial y algoritmos inteligentes.

Además, desaparecerán los grandes dispositivos hospitalarios conectados por cables o por wifi y las famosas maletas del médico con diferentes dispositivos para que el paciente pueda hacer sus propias biomedidas (tomarse la temperatura, controlarse el peso, la tensión, etc). Ahora se busca que la accesibilidad a los datos sea permanente, continua y de bajo coste. Y esto hará que el monitoreo de salud también se duplique, crezca y aumente la demanda. Incluso se prevé que el mercado internacional de monitorización multiparámetro de pacientes supere los 6.100 millones de dólares para 2027, debido a la frecuencia de enfermedades que ponen en riesgo la vida (más de 50 millones de pacientes mueren anualmente de enfermedades no transmisibles que pueden ser controladas mediante monitorización remota y la cronificación de la oncología también requerirá una monitorización remota).

Por otra parte, según una revisión de VivaLNK, el 43% de los médicos confía en que la recepción del monitoreo remoto de pacientes (RPM) será comparable a la monitorización de pacientes hospitalizados en cinco años ya que los costes se reducirán y habrá una mayor eficiencia.

Doctomatic, una nueva propuesta para el monitoreo remoto de pacientes

De las diferentes herramientas y plataforma médicas de monitoreo remoto disponibles, ninguna funciona con cualquier dispositivo médico ni para cualquier patología. Es decir, actualmente, el profesional sanitario tiene que utilizar 10 plataformas distintas para controlar 10 patologías diferentes, lo que conlleva muchos recursos a nivel económico y de tiempo. Por eso, nuestro equipo ha creado Doctomatic, una plataforma de gestión de datos de pacientes con marcado CE tipo I donde se reúnen todas las plataformas que ya estaban dando estos servicios. Es un modelo propio de captura de datos sanitarios con inteligencia artificial que genera automáticamente alertas para el equipo médico cuando:

  • Hay una falta de toma de datos por parte del paciente o el personal del centro
  • Se capturan datos fuera del rango previsto para el paciente

El paciente recoge sus datos mediante los dispositivos médicos acordados (por ejemplo, termómetro digital, pulsómetro, etc.) en 4 clicks, valida los resultados y de ahí van directamente a la plataforma a la que tienen acceso los clínicos. De esta manera, si falta algún parámetro o se sale de lo normal, el equipo médico podrá actuar de manera precoz.

¿Qué se logra haciéndolo con esta plataforma de plataformas? Que sea mucho más fácil para el paciente que la vía bluetooth y como no va implicado con un dispositivo concreto ni hay una logística ni un mantenimiento, es mucho más barato en costes para cualquiera (paciente y sistema de salud). Además, el modelo es propio, tiene independencia y escalabilidad inmediata. Es software y se puede utilizar en diferentes partes de mundo.

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En la imagen siguiente se encuentran las patologías crónicas con las que estamos trabajando o podemos trabajar. Además, estamos trabajando con COVID-19, cuyos datos podríamos recogerlos del termómetro y pulsómetro e ir controlando al paciente. Otras patologías que podríamos controlar a través de Doctomatic con el termómetro digital son las hipertermias.

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Actualmente, estamos trabajando en muchos aspectos. Uno de los más importantes es la conectividad de datos en casa de los pacientes para aligerar las infraestructuras sanitarias.

Referencias

Fundación iSYS. (12 de mayo de 2022). eHealthBEATS: La monitorización remota de pacientes en el S.XXI [Video]. Youtube. Extraído de

FrancescGarciaCuyasDr.Frederic Llordachs-Marqués
Médico, co-fundador y socio de Doctoralia e impulsor de DOCTOMATIC.@doctomatic

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El Internet de las cosas (IoT) designa a uno de les paradigmas modernos evolucionados de la revolución tecnológica debida a la irrupción de los teléfonos móviles inteligentes y a la conectividad global que permite la conexión continua entre dispositivos de forma energéticamente eficiente. Su aplicación al ámbito de la salud era el elemento principal del máster en Internet de las Cosas para la salud digital de la Universitat Autònoma de Barcelona. Sin embargo, en 2019 la titulación dejó de ofrecerse y se clausuró.

Contexto inicial: ¿por qué se dejó de ofrecer el máster?

Cada vez hay más trabajo conjunto entre clínicos e ingenieros, aunque los modelos organizativos, de negocio y de promoción individual son muy diferentes, lo que hace difícil establecer caminos paralelos incluso desde un entorno como la universidad. ¿Por qué?

  • Mientras que los profesionales del sector médico requieren cursar estudios de máster y doctorado por el modelo de promoción profesional, especialmente en organismos públicos, en el sector de la ingeniería, la carga pública es “minoritaria” en puestos de trabajo, con lo cual manda el mercado mayoritariamente compuesto por empresas privadas. Esta razón, junto al rápido y continuado cambio tecnológico, hace que la promoción de ingenieros está dirigida por las ofertas y necesidades del mercado y eso hace que la gran cantidad de másteres y posgrados especializados, con más carga en investigación y menos carga en mercado, tengan un impacto limitado.
  • En lo que sería modelos organizativos y de negocio, los clínicos están mayoritariamente estructurados entornos a entidades asistenciales. En cambio, los ingenieros se organizan en empresas de producto o de servicios (p.ej. consultoras) aunque también es mixto.
  • El objetivo del máster era educar a los ingenieros a las metodologías y tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en el sector de salud, como entorno emergente. Se puede decir que (justo antes de la pandemia) no conseguimos atraer suficientemente la atención de dichos ingenieros.

Sin embargo, la pandemia ha incrementado el impacto de la Digitalización en la Salud (ehealth – Salud digital). Hasta ahora, tanto usuarios como profesionales de la salud percibían barreras de acceso o uso, y no eran conscientes del valor de apps y plataformas de salud. La pandemia, al bloquear los procesos físicos, ha hecho aumentar este tipo de plataformas que ofrecen “información” en salud (documentación, planificación, interacción, etc.) y ha cambiado algunos de los modelos de “cómo se ofrece a los ciudadanos”. Empiezan a ser proactivos y no solo buscan en Google la enfermedad, sino que buscan y utilizan servicios, plataformas, redes sociales,… más concretos y adaptados a sus necesidades. Al mismo tiempo muchas entidades asistenciales sanitarias también se están adaptando.

Perspectiva del Internet de las cosas (junto a big data y sistemas ciberfísicos)

El Internet de las cosas permite la conexión entre dispositivos de forma energéticamente eficiente. Esta conexión está estructurada en tres tipos de componentes: los dispositivos (devices) que detectan magnitudes del mundo real (imágenes, audio, señales, parámetros químicos, etc.) y los envían; la periferia (edge) que recogen estos datos localmente, los preprocesan y reenvían y reaccionan en caso de decisiones en tiempo real, y la nube (cloud) que almacena grandes cantidades de datos y tiene elevadas capacidades de análisis e interacción. Además, también maneja multitud de datos heterogéneos en tipo e información temporal (sensores, audiovisual, imágenes, texto, cuestionarios, acciones, etc.).

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En resumen, estos datos (en el entorno clínico podrían ser medidas de glucosa, electrocardiogramas, imágenes CT, teleconferencias, informes, …) viajan por el espacio y el tiempo y sufren diferentes transformaciones hasta adquirir valor y utilidad, que es lo que los ingenieros tienen que hacer llegar a los clínicos para que tomen decisiones.

Dicotomía entre clínicos vs ingenieros: paradigmas de salud y tecnología

Los clínicos y los ingenieros provienen de dos paradigmas diferentes: salud (clínicos) y TIC (tecnólogos). El paradigma de salud tiene historia y se remonta a miles de años atrás, además de basarse en la evidencia. En cambio, la ingeniería, especialmente la TIC, es muy reciente. Empieza en los años 70 lo que significa que, en 50 años, ha conseguido transformar el mundo. Por lo tanto, está basada en el cambio rápido (según la empírica ley de Moore).

Así pues, ¿en qué aspectos se diferencian los clínicos y los ingenieros?

1. Modelo de conocimiento o negocio en salud y tecnología

En ámbito clínico, se ha conseguido generar mucho conocimiento con evidencia (conocimiento enciclopédico) y que la experiencia provenga de la formación. Y, aunque el conocimiento médico es global, en general las decisiones médicas (protocolos) y la regulación del entorno médico es estatal. Por lo tanto, es un conocimiento local.

En el mundo de la ingeniería, es muy difícil que el conocimiento sea enciclopédico ya que es el mercado quien lo domina y la experiencia caduca porque el conocimiento evoluciona muy rápidamente. Aun así, la metodología básica se mantiene. Eso significa que para los informáticos o ingenieros TIC es más importante la metodología de cómo elaborar soluciones que lo que hacen estas (que tienen fecha de caducidad). Además, se considera un conocimiento global, por el alto grado de difusión de las tecnologías, metodologías y herramientas que están asociadas a chips (de nuestros ordenadores, móviles, coches, etc.) fabricados por un número muy reducido de empresas en el mundo.

Continuando con esta comparación, los clínicos tienen procedimientos muy estructurados, con componente cualitativo y cuantitativo, orientados hacia la validación de hipótesis asociadas a la salud (segmentación vertical temática). En cambio, los ingenieros tienen procedimientos muy diferentes en función del “nivel de abstracción” para la construcción de sistemas (segmentación horizontal tecnológica). La rápida evolución tecnológica hace que la ingeniería esté más orientada a construir soluciones TIC que a validar hipótesis (lo que se reserva a la investigación). A partir de definir un problema (como, por ejemplo, hacer unas gafas de realidad aumentada), desarrollan prototipos, construyen y validan solución. Hay un componente de prueba y error que hace que muchas de esas soluciones “mueran” por el camino.

Además, por si fuera poco, los ingenieros utilizan “diferentes lenguajes” (de programación) que varían según la solución que se quiera realizar y el segmento a programar. El lenguaje de programación actualmente más popular es Python, que hace 10 años no existía. Otros son R, Java, Go, C++, etc.

2. Estándares

En el mundo de la ingeniería, los estándares son reglas que un producto o protocolo debe cumplir como condición para poder acceder al mercado por las regulaciones que la sociedad establece. Son algo parecido al conocimiento estructurado basado en evidencia de los clínicos, pero desde un punto de vista diferente ya que se crean antes de ser utilizados y difundidos. Muchos de estos requerimientos o barreras, como por ejemplo el marcado CE, dependen simplemente de disponer de una cantidad de dinero y tiempo para certificar una solución correctamente diseñada. En cambio, la certificación como dispositivo médico tienen unos requerimientos más estrictos que incluyen a parte de la evidencia, aspectos de control de calidad, análisis de riesgos, etc.

En el entorno clínico, el concepto de validación no es tan restrictivo, en particular para apps. Existen recomendaciones a nivel de la unión europea así como reglas de buen diseño (en términos de calidad, privacidad, seguridad, tecnológicos, accesibilidad, etc.), como las que promueven de Fundación iSYS o del portal TIC Salut donde usan profesionales sanitarios expertos para verificar y evaluar apps. Sin embargo, todavía no se dispone de equivalentes para dispositivos wearables eHealth que podrían inyectar datos de salud en la ficha de los pacientes.

Lo que sí hay, de manera equivalente a los estándares en ingeniería, son formatos estandarizados para el intercambio de datos (como HL7, FHIR, Snomed CP, CIE, LOINC, DICOM, etc. con diversas versiones), que han aparecido para favorecer la interoperabilidad y portabilidad de los expedientes médicos de los pacientes (personal health records). Aunque aún no están harmonizados ni a nivel nacional ni europeo, la creciente movilidad de los usuarios del sistema de salud hace que su uso se vaya difundiendo e imponiendo. Paralelamente, hay estándares complementarios de planificación, comunicación, intercambio, almacenamiento, presentación, repositorio, sistemas de soporte a la decisión, etc. sobre dichos datos.

Los estándares son un punto importante donde deben converger clínicos e ingenieros. Los clínicos son los que van a tener que definir las ontologías, los valores, los rasgos a las variables, la información que hay y cómo se estructura. Los ingenieros son los que deberán dar las herramientas para que la información se estructure correctamente en una base de datos y es pueda intercambiar entre los diferentes agentes del sistema de salud con una visión global.

3. Regulación

En la ingeniería, los estándares están ligados a la regulación del mercado. En este sentido, el marcado CE garantiza que cuando se envía un producto al mercado debe cumplir una normativa que evite riesgos a los usuarios del producto. En cambio, no es necesario para un prototipo que se utilizará en un ambiente controlado.

Donde sí hay regulación en general en el mundo de la ingeniería es cuando hay cumplimiento de las normativas de uso de espacios compartidos, como por ejemplo en el espacio radioeléctrico utilizado para las comunicaciones inalámbricas dado que el espacio radioeléctrico tiene una capacidad limitada y en ciertas frecuencias puede impactar en la salud.

En el entorno clínico, la regulación es más dura. Tiene diferentes niveles:

  • Comités éticos para la validación de los estudios (con o sin dispositivos)
  • Requerimientos mínimos respecto de una solución tecnológica en salud de los usuarios. Existe la certificación de Medical Device (clasificación en diferentes clases según si son más o menos invasivas) que recientemente solo incluía hardware, pero actualmente, también clasifica las apps de salud. Esto puede ser peligroso porque el software se actualiza, por lo que se debe estar más pendiente de la regulación.
  • Otros aspectos como sistemas de calidad y de gestión de riesgos (normas ISO), ciclo de vida y seguridad (safety) del SW, usabilidad de dispositivos, etc.

Para minimizar esta complejidad, se está evolucionando a un sistema de “perfiles” (p.ej. cardiología, dental, endoscopia, etc.) similar a los tecnológicos, como Bluetooth, en la iniciativa europea “Integrating the Healthcare Enterprise (IHE)” como evolución hacia modelos más estructurados de Sistemas de Información de Salut (HIS).

Además, cada vez empieza a haber más soluciones con un componente de inteligencia artificial (IA) que ya han sido aprobadas por la FDA y también en Europa. La IA ofrece soluciones (especialmente en el campo de la imagen médica), ayudan a mejorar diagnósticos, impacta significativamente en los sistemas de soporte a la decisión (DSS) y, por lo tanto, van a aparecer irremediablemente en los dispositivos médicos en tanto que es capaz de capturar la variabilidad de los datos procedentes de diferentes pacientes.

Sin embargo, aún está pendiente de resolver cómo se regularán estos nuevos procesos y el riesgo que pueden comportar, aun cuando ya existen iniciativas de estandarización de la AI en organismos internacionales (ISO/IEC, CEN/CLC), en incluso existe una petición de la comisión europea para aplicaciones de IA.

Esto indica que existe una inercia entre la capacidad de renovación alta y constante que tienen los ingenieros en el proceso de encontrar nuevas soluciones tecnológicas y la necesidad de regulación estable, sólida y duradera de evolución lenta que tienen los clínicos.

El futuro de clínicos e ingenieros en la salud digital

Existen diversidad de casos que ejemplifican el trabajo conjunto entre clínicos e ingenieros, esta mezcla entre mundo virtual y real. Por ejemplo, desde Can Ruti, el Centre de Visió Computadora (CVC) y la UAB están trabajando en un sistema de planificación de intervenciones por broncoscopia donde se planifican biopsias sobre modelos virtuales extraídos de tomografías de pacientes. Otro ejemplo en el que están trabajando Newborn solutions (NBS) y la UAB es la segmentación de imágenes de ultrasonidos para detectar elementos relevantes (p.ej. contar células) en modelos no invasivos. Incluso, IDIAP Jordi Gol, el CVC y la UAB está en proceso de analizar el equilibrio de pacientes de edad avanzada para evaluar su evolución en escalas de tiempo largas.

Sin embargo, continua no siendo fácil educar en ambas disciplinas “simultáneamente” por diferentes razones:

  • La ingeniería biomédica “tiene poco TIC” y la programación, incluso la más elemental, suele ser una barrera para los clínicos. Muchos profesionales sanitarios desconocen el procedimiento de desarrollo de una app o de algoritmos, lo que puede ser muy útil, tanto para establecer las especificaciones a los ingenieros como para evaluarla posteriormente, por ejemplo
  • Los másteres con contenido de investigación no atraen a los ingenieros TIC. Es difícil pensar que la relación entre clínicos e ingenieros se pueda difundir sin un modelo formativo estructurado que permita atacar los problemas complejos que tiene la salud, además de resolverse mediante tecnologías TIC. Necesita un número cada vez mayor de empresas, aun cuando muchas de ellas sean de pequeña dimensión.

Modestamente opino que, de momento, no existe una solución para consolidar la unión entre ambos mundos se necesitan mutuamente. Sin embargo, debemos continuar trabajando en esta dirección e incluir la ehealth en el currículum de nuevos másteres orientados hacia estos ámbitos.

Referencias

Fundación iSYS. (27 de abril de 2022). eHealthBEATS: Clínicos + Ingenieros = ? [Video]. Youtube. Extraído de 

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Estamos ante un cambio de paradigma y la mhealth puede ser un factor clave en ello. ¿Cuál es su futuro? ¿Cómo ha evolucionado? En la mesa redonda del mHealth BCN Conference participaron los profesionales Dr. Jaime del Barrio, presidente de la Asociación Salud Digital; el Dr. Francesc García-Cuyás, presidente de la Societat Catalana de Salut Digital y director de Transformación Digital del Hospital Sant Joan de Déu; el Dr. Xavier Bayona, director de AQuAS y la Dra. Imma Grau, presidenta de la Fundación iSYS.

La mesa fue moderada por Manuel Armayones, director del Behaviour Design Lab (PSINET) del ehealth Center UOC, que interpeló a cada participante sobre la situación actual de la mHealth.

Dr. Jaime del Barrio, ¿cómo esperamos avanzar en los próximos años en la salud digital?

El abanico de posibilidades es muy grande y aún queda mucho trabajo urgente por hacer. Nuestro modelo sanitario tiene más de 30 años. Es ineficiente y debemos evolucionar y adaptarnos al cambio, pero el cambio no se traduce al añadirle solamente tecnología porque si solo es así, seguirá siendo ineficiente, el cambio vendrá por el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para hacer los cambios estructurales que se precisan.

Por un lado, cada vez se habla más de poner el paciente en el centro de los sistemas sanitarios. Por otro, la tecnología cada vez es más accesible. No obstante, solo adoptaremos aquellos dispositivos que realmente nos resuelvan problemas de salud. Además, los clínicos y los profesionales sanitarios aún tienen una gran resistencia a la salud digital. Pero, son ellos quienes deben liderar este cambio, que tendría que estar ocurriendo ya.

De hecho, según una encuesta de 2019 a los directores de sistemas de los hospitales, reconocían un índice de maduración digital de solo de un 31%. Cuando les preguntaban cuándo se utilizaba la salud digital en la analítica de datos para la toma de decisiones, la cifra inicial bajaba a un 12,8%. Esto indica que se está hablando de salud digital pero no es una realidad. Y el verdadero problema está en que ya no tenemos otros 40 años. La amenaza es real, global, disruptiva y digital. Actualmente, se está intentando establecer una estrategia nacional de salud digital pero aún queda camino por recorrer.

Los 4 factores relevantes para este cambio de modelo son:

  • Esperanza de vida y calidad de vida. En los próximos años, las enfermedades crónicas no transmisibles son las que van a condicionar los sistemas sanitarios. Según el propio foro económico mundial (WEF) cifra el impacto global de las enfermedades crónicas en 47.000 billones de dólares en el año 2030. Mientras no seamos conscientes del aumento de las comorbilidades, estaremos contribuyendo a desigualdades. Por eso, preocupa que el crecimiento exponencial de la salud digital pueda llevar a una medicina o atención sanitaria de “ricos y pobres”. Por lo tanto, debemos centrar la atención en torno a que vivimos más años, la calidad de vida y las enfermedades crónicas no transmisibles.
  • Eficiencia del capital requerido. Seguimos hablando mucho de necesidad de inyección económica a los sistemas sanitarios. Sin embargo, no debería ser para consolidar la obsolescencia y la ineficiencia del sistema. Según la OMS, un 20-40% de lo que están haciendo actualmente los sistemas sanitarios, como el nuestro, es ineficiente en recursos humanos, materiales y, sobre todo, en procesos. Con lo cual hay que reducir el despilfarro de esta ineficiencia y ser más eficiente modernizando infraestructuras, interoperabilidad, etc. Una vez hecho esto, por supuesto aportar más financiación pública en relación (%) al PIB del país.
  • Tecnología. Dentro de 5 años, habrá en el mundo 41.000 millones de dispositivos de Internet de las cosas (IoT). Somos capaces de emitir a través del sensor de dispositivos información en salud, en calidad de vida y esto nos debe ayudar a planificar y organizarnos mejor.
  • Centralidad del paciente. Actualmente, el 47% de la población mundial considera que el smartphone va a ser su interfaz con el sistema sanitario en los próximos 10 años. La manera de relación bidireccional con el profesional sanitario es el dispositivo móvil. Al otro lado está el profesional sanitario por eso la importancia de su formación.

Otro punto a destacar en este futuro cercano es el valor y la clasificación de los datos sanitarios, hay muchos, demasiados, que debemos estratificar por su valor. Debemos tener en cuenta dónde se almacenan, cómo preservamos la privacidad, aseguramos la protección y ciberseguridad, quiénes trabajan con ellos y cómo se regulan.

Dra. Grau, cuentas con una gran experiencia y una larga trayectoria en evaluación de apps de salud. ¿Cómo ves la evolución de las aplicaciones móviles y hacia donde crees que van?

Se está viendo una evolución sustancial. En 2014 había una eclosión de apps de salud y poco criterio para valorar su calidad. Por eso decidimos establecer una metodología con ayuda de la CAMFIC para valorar aplicaciones que realmente se pudieran recomendar. Y esto lo hemos ido haciendo anualmente.

¿Qué ha pasado a lo largo del tiempo? Por un lado, ha habido una desaparición del 50% de las aplicaciones que inicialmente seleccionamos. Por otro, más de un 50% de las últimas aplicaciones que estamos viendo ya llevan el distintivo medical device, clase I o clase II. Es decir, cuentan con los prerrequisitos para entrar en los sistemas de reembolso (monetización o modelo de negocio que hasta ahora no se ha llevado a cabo). Además, el informe IQVIA muestra que se están estabilizando los tipos de aplicación actuales. De las 350.000 que hay, de las cuales 90.000 se han hecho este año, unas 250 empiezan a tener posibilidades de monetizarse a través del pago o el copago de los sistemas de salud.

En resumen, creo que empezamos con un mercado muy abierto donde todo el mundo participaba y ahora, se está volviendo más especializado. Tener la fuerza para poder hacer una aplicación que soporte la reglamentación y todo lo necesario para que aquella tecnología sea útil y usable, es más complejo de lo que se creía inicialmente. Por eso, hemos pasado de un principio con mucho ruido y buena voluntad a un mercado más especializado, formal y profesionalizado.

Además, con nuestro score, damos cabida a otro tipo de aplicaciones que ayudan al paciente y a sus asociaciones. Por ejemplo, valoramos apps como "Yo te Cuido Alzheimer", "No me puedo esperar"…

Dr. García Cuyás, ¿cuáles son las principales líneas de trabajo que estáis llevando a cabo en el Hospital Sant Joan de Déu para su transformación e innovación?

El Hospital Sant Joan de Déu es una organización sanitaria médico infantil privada sin ánimo de lucro y concertada con CatSalut.

  • Nuestra estrategia es clara“El hospital líquido” tiene como objetivo avanzar en el cambio organizativo y asistencial del hospital hacia una medicina más proactiva, colaborativa y personalizada, utilizando como palanca de cambio las TIC. Tenemos claro que el niño o niña enfermo debe estar en su domicilio porque es su zona de confort. Por eso, desde el 2009, intentamos que el modelo de atención llegue hasta el domicilio. Es decir, que estén en el hospital el tiempo justo y solo para lo que necesiten. Este es un punto estratégico para que la dirección refuerce el proyecto.
  • Nuestros valores son muy claros. Además, nuestros profesionales están dispuestos a colaborar e interactuar con todas nuestras propuestas, lo que nos permite avanzar y co-crear soluciones.
  • Además, actualmente, los padres y madres ya son nativos digitales, con un QR en la entrada del quirófano, ya disponían de toda la información necesaria, sin tener que explicarles nada.
  • Nuestro tipo de gestión aúna la tecnología y el humanismo, con el acompañamiento a los más vulnerables.

Tenemos algunas debilidades:

  • Al ser una organización privada, nuestro acceso a fondos de financiación es más complejo o no podemos acceder a según qué tipo de convocatorias. Con lo cual debemos buscar otras vías.
  • Somos una organización monográfica. Por una parte, nos da una ventaja porque estamos muy especializados, pero por otra tenemos menos volumen que otros centros más diversificados. Por ejemplo, estamos intentando introducir la robótica en el entorno quirúrgico. Sin embargo, las grandes empresas de robótica no apuestan por la pediatría. Solo han designado el marcado CE para adultos. Por eso, creo que hay que hacer un replanteamiento de los modelos de certificación de equipos.

Dr. Bayona, ¿en qué está trabajando actualmente AQuAs, la agencia que dirige en el ámbito de la evaluación de las aplicaciones?

AQuAS es una agencia del Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya. Es la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña. Su misión es velar por la calidad sanitaria a través de la evaluación de las tecnologías sanitarias (circuitos, fármacos, aparatos, apps, robótica…).

En cuanto a tecnologías vinculadas a la mHealth, aún estamos aprendiendo, ya que evaluar apps y otros dispositivos es un proceso complicado. De momento, hemos evaluado algunos dispositivos y apps, pero sobre todo estamos aprendiendo de Alemania y confiamos en su modelo.

Un modelo que parte de principios muy básicos: si queremos que un dispositivo o una tecnología aporte valor al sistema sanitario, lo primero que hay que hacer es pensar, antes de su salida al mercado, en qué aportará valor: ¿sustituirá algún elemento o lo complementará? A partir de aquí se puede hacer una primera evaluación y una vez ha pasado esta evaluación, sale al mercado y es necesario monitorizarlo (evaluar de forma continua).

Actualmente, podemos acceder a las bases de datos que se generan en el sistema sanitario catalán a través de un mandamiento del Parlament de Catalunya. Y esto nos permite poder hacer evaluaciones en tiempo real de determinados dispositivos que pueden salir al mercado. Además, sobre el papel, nos permite monitorizar a lo largo del tiempo si este dispositivo aporta valor añadido al sistema o no y es a partir de ese momento que las autoridades sanitarias se pueden plantear si vale la pena apostar por la cofinanciación o la financiación de ese dispositivo o tecnología.

En general a todos los ponentes, ¿cuáles son las principales barreras para la salud digital?

Está habiendo un cambio de reglas del juego. Los profesionales sanitarios están en un entorno muy estresante, con mucha carga de trabajo, para ellos, la salud digital es una variable nueva. Por eso, es complicado aliarlos para participar en la experiencia ya de entrada porque hay que contar con ellos. Además, si el beneficio no es inmediato, sino que es más hacia el futuro, lo complica aún más.

Otro punto a destacar es la necesidad percibida. Muchas veces cuando se desarrolla un nuevo elemento no se tienen en cuenta las necesidades reales del mercado y la población. Por no mencionar, la falta de formación y los costes que implica.

Así pues, algunas soluciones para combatir algunas de las principales barreras son:

  • Viendo experiencias de éxito en salud digital y difundirlas, promocionarlas.
  • Formación
  • Obtener valor de los datos:
    • Falta de una estructura y gobernanza
    • Falta de cambios (seguimos pensando igual que hace 40 años, pero con máquinas)
    • Falta de alguna agencia reguladora que preserve la privacidad de los datos de cada ciudadano

Referencias

Fundación iSYS. (24 de febrero de 2022). mHealth BCN Conference 2022: El valor de la mHealth [Video]. Youtube. Extraído de

JaimedelBarrioJaime del Barrio
Profesional de la Medicina con una amplia experiencia en al área de la digitalización de la salud. Actual presidente de la Asociación Salud Digital. @jaime_delbarrio
Imma Grau 100Imma Grau
Investigadora social en comunicación y salud. Comunicadora ubuntu. El cocktail: ingeniería, ciencias de la información y sociología; inmersa en el mundo profesional sanitario y en el de los pacientes. @Inma_Grau
FrancescGarciaCuyasFrancesc García-Cuyás
Presidente de la Societat Catalana de Salut Digital y director de Transformación Digital del Hospital Sant Joan de Déu
XavierBayonaXavier Bayona
Director de AQuAS . @XBayona

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La pandemia de COVID-19 ha resultado una prueba evidente de la importancia de los servicios digitales en el ámbito de la salud. Durante este tiempo, la adopción de herramientas digitales ha aumentado significativamente. Sin embargo, debido a la complejidad de las normas, las estructuras y los procesos en los Estados miembros, resulta difícil acceder a datos sanitarios e intercambiarlos, especialmente de forma transfronteriza.

Espacio europeo de datos sanitarios: una nueva propuesta

Ante esta problemática, el pasado 3 de mayo la Comisión Europea puso en marcha el espacio europeo de datos sanitarios (EEDS), un espacio basado en el Reglamento General de Protección de Datos, la propuesta de Ley de Gobernanza de Datos, la propuesta de Ley de Datos y la Directiva sobre Ciberseguridad como nueva propuesta que establece un marco jurídico del sector sanitario.

Este espacio europeo de datos sanitarios ayudará a la Unión Europea a dar un salto cualitativo en cuanto a cómo se prestan a las personas los servicios de atención sanitaria en toda Europa. Permitirá a las personas controlar sus datos sanitarios, tanto si se encuentran en su país de origen como en otro Estado miembro. De este modo se fomenta un auténtico mercado único de servicios y productos sanitarios digitales. Además, se proporciona un marco eficiente, fiable y coherente para usar los datos sanitarios en investigación, innovación, elaboración de políticas y reglamentación, a la vez que se garantiza el pleno cumplimiento de las estrictas normas de protección de datos de la UE.

El Espacio Europeo de Datos Sanitarios es un espacio común de datos de la UE en un ámbito específico que surge de la Estrategia Europea de Datos y constituirá un ecosistema específico para la salud formado por reglas, normas y prácticas comunes, infraestructuras y un marco de gobernanza cuyos objetivos son:

  • Empoderar a las personas mediante un mayor acceso digital a sus datos sanitarios personales electrónicos, tanto a escala nacional como transfronteriza, y controlar mejor sus datos sanitarios personales. Las personas tendrán un acceso inmediato, gratuito y fácil a sus datos en formato electrónico.
  • Apoyar la libre circulación de los datos sanitarios fomentando un auténtico mercado único para los sistemas de historiales médicos electrónicos, los productos sanitarios pertinentes y los sistemas de inteligencia artificial (IA) de alto riesgo (uso primario de los datos).
  • Ofrecer un marco coherente, fiable y eficiente para el uso de datos sanitarios en actividades de investigación, innovación, formulación de políticas y reglamentación (uso secundario de los datos).

Origen y puesta en marcha del EEDS

Entre el 3 de mayo y el 26 de julio de 2021 se llevó a cabo una consulta pública abierta sobre el EEDS, mediante la cual se recopiló un amplio abanico de opiniones que ayudaron a concebir este marco jurídico. El espacio europeo de datos sanitarios aprovechará el despliegue, actual y futuro, de bienes digitales públicos en la UE, como la inteligencia artificial (IA), la informática de alto rendimiento, la nube y los soportes intermedios inteligentes. Aparte, el EEDS contará con el apoyo de marcos en materia de IA, identidad electrónica y ciberseguridad.

¿Qué supondrá el EEDS para los profesionales de la salud?

A los profesionales de la salud les resultará más fácil acceder a los datos sanitarios electrónicos tanto dentro de un Estado miembro como de forma transfronteriza, puesto que, gracias a una interoperabilidad mejorada, tendrán acceso al historial médico de los pacientes y podrán así ampliar la base empírica sobre la cual toman decisiones relativas a tratamientos y diagnósticos. Mediante un acceso más fácil y rápido a los datos sanitarios pertinentes, los profesionales de la salud podrán mejorar la continuidad de la asistencia sanitaria.

Además, podrán consultar datos procedentes de distintas fuentes, lo que reducirá la carga administrativa derivada de tener que copiar manualmente los registros de unos sistemas a otros y repercutirá positivamente en la eficiencia de los sistemas sanitarios. Si los profesionales de la salud participan en proyectos de investigación, disfrutarán de las ventajas de un acceso más fácil a los datos sanitarios para la investigación y la innovación

Hacia un futuro digital

Según el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, este espacio supondrá un “nuevo comienzo” para la política sanitaria digital de la UE, puesto que pondrá los datos sanitarios al servicio de la ciudadanía y de la ciencia; además de brindar un espacio de acceso seguro y fiable a los datos sanitarios. Ahora solo queda esperar como se desarrollarán los próximos pasos de esta propuesta presentada por la Comisión Europea, entre los que se encuentran la discusión por el Consejo y el Parlamento Europeo. Esperamos que pueda ser una realidad pronto.


Referencias

Unión Europea de la Salud: Un espacio europeo de datos sanitarios para las personas y la ciencia

 

Júlia MassóJúlia Massó
Comunicadora científica y genetista. Divulgo sobre ciencia y salud, su historia e historias en la Fundación iSYS. @julia_masso